Se cayo reelección de Cristian Zamora...Lloret ¿a qué y con quien irá?
La primera
sentencia fue contundente: se le declaró culpable y se le impuso la suspensión
de sus derechos de participación política por seis meses, dejándolo sin
posibilidad de inscribir una candidatura para las próximas elecciones. Además,
se le aplicó una multa cercana a los doce mil dólares y la obligación de
ofrecer disculpas públicas, las cuales ya habían sido emitidas en dos ocasiones
por el alcalde.
Un Cristian
Zamora completamente distinto, demacrado, visiblemente afectado y golpeado
psicológicamente, apareció en sus redes sociales para afirmar que habían
logrado lo que pretendían: impedir su participación en el próximo proceso
electoral. Para sus simpatizantes, se trata de una muerte política anunciada;
una práctica que, según sostienen, ya se aplicó utilizando argumentos similares
en los casos del alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, y del alcalde de
Esmeraldas, Vicko Villacís. Zamora, probablemente consciente del escenario que
enfrentaba, sabía que su futuro político pendía de un hilo.
Sin embargo,
más allá de simpatías o antipatías, este episodio deja una lección para toda la
clase política del país: la prepotencia tiene costos. Minimizar a los
adversarios, menospreciar opiniones distintas o proclamar a los cuatro vientos
ser "el mejor alcalde del mundo" puede terminar pasando factura. La
humildad suele ser una mejor aliada. Si una autoridad está realizando una buena
gestión, será la propia ciudadanía quien lo reconozca.
Ahora bien,
¿qué ocurrirá con aquellos viejos políticos que también padecen ese mismo mal
de la arrogancia, del mal carácter y del insulto hacia quienes piensan
diferente? Muchos apostaban a cobijarse bajo la popularidad del exalcalde; hoy,
esa sombrilla parece haber desaparecido.
Mientras tanto, otro actor político reaparece con
fuerza. Cuando permanecía en silencio, sin mayor exposición mediática, comenzó
a recorrer distintos espacios de comunicación para afirmar que en cuarenta años
nadie había ejecutado obras como las realizadas durante su gestión en Rañas.
Sostiene también que nadie había logrado concretar el asfaltado de la vía
Chicán-Certag y que tuvo que llegar él para hacer realidad esas intervenciones.
Sin embargo, también es necesario recordar que muchas de
esas obras, así como otras que hoy presenta como propias, fueron gestionadas y
financiadas con anterioridad, quedando pendientes únicamente su ejecución. Es
cierto que construir es importante, pero también lo es reconocer que conseguir
el financiamiento constituye, muchas veces, la etapa más difícil de cualquier
proyecto público.
En otro frente, el prefecto asegura tener la solución
para el histórico cuello de botella de la entrada sur de Cuenca. Según ha
explicado, la alternativa consiste en la reconstrucción integral de la vía
Tarqui-Turi, una ruta secundaria por la que actualmente circulan miles de
vehículos y en la que se mantiene el cobro de peaje.
La propuesta contempla una inversión de 5,9 millones de
dólares para intervenir la calzada, mejorar cunetas, ciclovías y señalización,
además de incorporar tecnología y pantallas informativas para incentivar que
parte del flujo vehicular utilice esta vía y reduzca la carga de la
Panamericana Sur.
No obstante, surge una interrogante válida: si hasta
ahora no se ha logrado mantener la vía Tarqui-Turi en condiciones óptimas, pese
al cobro permanente del peaje, ¿cómo garantizar que una inversión de casi seis
millones de dólares tendrá un mantenimiento eficiente financiado con una tarifa
de apenas 25 centavos? Dice que ha solicitado 6 millones de dólares para
asfaltar y mantener la vía a Guarainag, ¿Y por qué no lo hizo antes? ¿Mala
voluntad, tal vez? La ciudadanía tiene
derecho a exigir explicaciones claras y sostenibilidad técnica y financiera
para este tipo de proyectos.
La política ha entrado definitivamente en modo
electoral. Los discursos se intensifican, las promesas se multiplican y las
estrategias comienzan a tomar forma. En medio de este escenario, queda una
última pregunta: ¿ya presentaron sus condolencias políticas al exalcalde o han
preferido tomar distancia para evitar ser relacionados con quien hoy enfrenta
una sanción que cambió el tablero electoral en Cuenca?
Y otra inquietud que ronda el ambiente político local:
quienes aspiran a participar en los próximos comicios, ¿ya tienen definido el
partido o movimiento que respaldará sus candidaturas?
La campaña apenas comienza, pero las piezas ya están moviéndose sobre el
tablero, mientras tanto en Cuenca, la ciudad culta por antonomasia se preparan
marchas de protesta y respaldo para el alcalde defenestrado
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