El mundo es un pañuelo, dice una sentencia popular…Es tan pequeñito, que a la vuelta de la esquina nos volvemos a encontrar.
Esta reflexión la
hago, luego de recordar un poquito la historia. Juan Cristóbal Lloret, un
convencido a muerte de la revolución ciudadana, en su momento, junto a algunas
autoridades seccionales de ese entonces, algunos de nefasta recordación, dieron
paso a la eliminación del cobro de peaje en la vía El Descanso sector
nor-oriental del Azuay, vía que cobraba 0.50cts de dólar por su utilización, a
cambio mantenían muy bien la calzada, la iluminación, la señalización,
permanentemente estaban en Chaquilcay ambulancias, grúas, y gente con sus
microempresas limpiando las cunetas. Pero los iluminados, dijeron que no, que
no se debe pagar un solo centavo por su mantenimiento y por lo tanto se debe
eliminar el puesto de cobro de Chaquilcay.
Recordemos, fue
en la época de oro de la revolución ciudadana, la cabeza visible en ese
entonces, de ese movimiento, el Ing. Juan Cristóbal Lloret.
Mientras tanto en
la Prefectura del Azuay, la que ejercía el control sobre el mencionado cobro
del peaje estaba el actual Gobernador de la provincia, el siempre criticado y
mal ponderado Paul Carrasco Carpio. Hombre de pocas pulgas, de una potentísima
voz, el que con un carajo hacia temblar el Tahual, recibió el rechazo de los
lideres del nor-oriente, sobre todo uno, que decía que la prefectura estaba
haciendo su agosto con este cobro y que no necesitaban de ella para poder
mantener la vía.
Bueno al final le
retiraron la concesión vial a la prefectura, y desde esa fecha al presente la vía
se ha deteriorado tanto que de lo que era, un paseo visitar estos cantones,
ahora es un suplicio, al punto que no pueden mantener la capa de rodadura ni
siquiera en los puentes, que hoy presentan gritas casi insalvables en sus
juntas
Pero bueno, esa
ya es historia. Lo que no entiendo es como van a trabajar estas dos autoridades,
tanto el Prefecto actual, que en su época quito el cobro del peaje, y el
gobernador que se dejo quitar, ojo que ambos han manifestado que van a trabajar
conjuntamente para aliviar la crisis vial de la provincia, siendo enfáticos, los
dos, que se volverá la mirada a la empresa privada, y por lógica al cobro de
peajes, en varias vías del Azuay, y así mismo la crisis de seguridad.
Más bien que
seguridad podemos tener con estas dos personalidades totalmente contrapuestas,
que ahora, podemos decir, han encontrado un punto de coincidencia, el peaje
vial.
El actual
prefecto, presentó objeciones para que se le entregue a Vialmin y Loma Verde la
segunda etapa de estabilización del Tamuga, sin embargo, el convenio está
vigente para la estabilización, y el Gobernador que tubo problemas con la
obtención del uso del suelo para la explotación de áridos de la Virginia en
Paute. ¿Será posible que posiciones tan dispares se junten y se olviden las
rencillas del pasado? ¿Podrán estas autoridades bajar un poquito el tono de su vozarrón,
para poder escucharse? ¿Se podrá dialogar entre dos poderes dispares que creen
que cada quien es más poderoso?
Más bien dejemos
al verdadero Todo Poderoso el destino de nuestra región, que yo no lo veo fácil
desde ningún punto de vista.
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