2.100 litros de leche arrojados a
alcantarilla, Tenía Peróxido de Hidrógeno
Hasta la
leche de vaca, resulta, a veces, perjudicial para la salud humana, peor aun
cuando en ciertas ocasiones sirve como leche sustituta para alimentar a niños
pequeños.
De acuerdo a un informe proveniente del Ministerio de
Agricultura, se nos detalla que en un operativo conjunto entre el Ministerio de Agricultura y Ganadería
(MAG), Agrocalidad, el Servicio de Rentas Internas (SRI), y la Policía Nacional
realizaron dicho operativo de control de calidad y precio de leche cruda en la
parroquia Ludo, del cantón Sígsig, en el que Se analizaron un total de 8.558
litros de leche en carretera y centros de acopio, dando como resultado el
decomiso de 2.100 litros por presencia de peróxido.
En primera
instancia el Ministerio de Agricultura y ganadería, revisó el cumplimiento del
Reglamento de la Ley Orgánica para Fomento a la Producción, Comercialización,
Industrialización, Consumo y Fijación del precio de la Leche y el pago del
precio oficial por calidad.
Agrocalidad, por su
parte, verificó parámetros de inocuidad y calidad, como la presencia de
sustancias prohibidas, acidez, guías de movilización y permisos de
funcionamiento, y el SRI realizó informativos sobre el traslado de mercaderías
con guías de remisión e inscripción de la actividad económica.
Preguntamos
inocentemente ¿Para qué utilizan los ganaderos, (lecheros) el peróxido de
hidrogeno y nos han explicado:
"La aplicación de peróxido de hidrógeno
en la leche se utiliza para buscar ocultar su descomposición, esta, es una
actividad prohibida, toda vez que, al descomponerse la leche, causa daño a la
salud humana”, explicó Roxana Torres, directora Distrital del MAG en Azuay.
Muy buena la actividad de estas entidades estatales que protegen la salud del ciudadano, pero es menester reflexionar sobre el esfuerzo del pequeño ganadero que, muchas veces vé, con desesperación, como el producto de su esfuerzo, no puede ser comercializado, que se queda en su casa y se daña, por lo que, el estado debe garantizar la venta de la leche, prohibiendo la importación de este producto lácteo y sus derivados, evitar que entre al país la leche en polvo, los sueros, y exigir a los intermediarios el pago del precio justo, quizás así no se sentirían perjudicados los pequeños ganaderos, cuando una parte pequeña de su producto no pueda ser comercializada.
Y no es que estemos
justificando esta acción, los pequeños ganaderos deben hacer conciencia que, al
utilizar este producto u otros, perjudican a muchas otras personas, tanto económicamente
como en la salud, recordemos que todos estos actos también son corrupción.
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