Cuando se otorga poder a personas que no están preparadas para ejercerlo, el resultado casi siempre es el abuso. Y el abuso, muchas veces, puede desembocar en situaciones peligrosas e innecesarias.
La EMOV EP de Paute es una empresa pública cuyas atribuciones son claras: matriculación vehicular, control del estacionamiento tarifado y, quizá la más importante de todas, la promoción de la educación vial. No tiene otras competencias.
Sin embargo, desde su dirección se estaría confundiendo el alcance de sus
funciones, enviando a empleados administrativos a “controlar el orden” en
eventos como desfiles, conciertos o actos populares. Allí no solo se exponen a
abusar de una autoridad que no poseen, sino que también se arriesgan a ser
irrespetados o agredidos, precisamente por no tener competencia legal en esos
espacios.
Lo ocurrido la madrugada del viernes, durante el baile programado por los
166 años de cantonización de Paute, vuelve a evidenciar lo que ya se había
advertido. La empresa de movilidad no tiene facultad para regular ni controlar
el tránsito vehicular general; esa es una competencia de la Policía Nacional de
Tránsito. Mucho menos puede intervenir en el control de la circulación
ciudadana en eventos públicos si la ley no le otorga esa atribución.
No se puede colocar a empleados de oficina en tareas operativas para las que
no están designados ni protegidos legalmente, ni tampoco están preparados. Ya
ocurrió antes: dos funcionarias administrativas fueron ubicadas en una
intersección para “controlar” el paso vehicular. Un conductor descendió de su
vehículo, retiró las vallas de forma agresiva y, al avanzar, empujó con el
guardafango a las jóvenes, quienes quedaron atemorizadas. Un hecho que pudo
terminar en tragedia.
En esta nueva ocasión cabe preguntarse: ¿qué hacían funcionarios de la EMOV
EP, en un vehículo institucional, en el lugar del evento? Si la justificación
es que realizaban un “control”, entonces nuevamente se estaría actuando fuera
del marco de sus competencias, dirán, que estaban para retirar las vallas.
Sobre otros aspectos no podemos afirmar nada, porque no nos constan. Pero si
hubo agresión física, las evidencias son visibles y deben investigarse.
Es aquí donde las autoridades máximas debian estar atentas. La señorita involucrada en el caso es oficinista,¿que hacia a las 2 de la mañana en el vehículo? ¿No podian retirar las vallas al día siguiente?. Donde estaba el supervisor de la EMOV, él deba evitar cualquier tipo de acciones fuera de la ley. ¿Que hizo la gerente de la empresa? Me diran esta persona no tenia por que estar ahi, para eso estan los empleados, pero los empleados tampoco tenian porque estar ahi, son conductores, no vigilantes.
Las instituciones, por más importantes que sean, no otorgan poder ilimitado.
El poder nace de la ley y está delimitado por ella. Quienes trabajan en
empresas públicas deben honrarlas cumpliendo estrictamente sus funciones,
respetando la norma y evitando atribuirse competencias que no les corresponden.
Cuando se confunden funciones, se pone en riesgo a los ciudadanos, a los
propios funcionarios y a la institucionalidad.
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